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Cómo planear tus clases de fin de año para que tus alumnos lleguen fuertes a enero

  • Foto del escritor: planner digital
    planner digital
  • 27 dic 2025
  • 2 Min. de lectura

instructor de pilates


1. Diseña clases enfocadas en liberación, movilidad y estabilidad

Liberar lo que acumuló

El estrés, las tensiones y las emociones del año se guardan en el cuerpo. Puedes comenzar tus clases con movilizaciones suaves, respiración, estiramientos dinámicos o secuencias que aflojen cuello, hombros y cadera.

Mover sin exigir

No es el mes para las rutinas más demandantes, sino para recuperar fluidez. Movimientos circulares, articulaciones de columna, series largas de movilidad torácica… todo lo que haga que el cuerpo “respire”.

Estabilizar lo esencial

Cuando la energía baja, la estabilidad se vuelve un ancla. Trabaja centro, glúteos y alineación, pero desde la conciencia, no desde la intensidad.Un cuerpo estable llega más fuerte a enero.


2. Honra la baja energía de diciembre (no luches contra ella)

Tus alumnos no vienen “mal”. Vienen humanos. Vienen cerrando ciclo, cargando pendientes, sosteniendo emociones y buscando un espacio donde no tengan que rendir, sino sentirse.

Baja el ritmo sin perder intención

Menos repeticiones, más presencia. Menos complejidad, más claridad.

Ofrece pausas sin culpa

A veces, una pausa consciente enseña más que una serie larga.

Usa la respiración como guía

El cuerpo fatigado responde mejor al ritmo que a la fuerza.

Recuérdales que diciembre no define su progreso

El cuerpo cambia cada temporada, y eso está bien. En diciembre, enseñar suave es enseñar inteligente.


Instructor de pilates ayudando a alumna

3. Motiva sin presionar

La motivación no nace del “vamos, tú puedes más”. En diciembre, la motivación real nace de la empatía.

Valida cómo llegan

“Hoy trabajaremos a un ritmo más suave, porque diciembre es un mes intenso. Tu cuerpo lo agradece”.

Celebra lo que ya lograron en el año

Hazles ver su progreso. Eso enciende más que cualquier reto.

Guía desde la intención, no desde el esfuerzo

“Hoy no buscamos llegar más lejos, buscamos sentirnos mejor”.

Invítalos a moverse desde el cuidado

No desde la comparación ni la autoexigencia. La motivación auténtica surge cuando el alumno siente que el movimiento lo sostiene.


4. Crea un mensaje de cierre que deje huella

Al final de la clase o del último entrenamiento del año puedes regalarles un pequeño gesto pedagógico:

  • Una reflexión breve

  • Una frase sobre el proceso

  • Un agradecimiento por confiar en ti

  • Una respiración en silencio

  • Un movimiento simbólico para cerrar el año

No subestimes el poder de cerrar con presencia. El cuerpo recuerda ese instante.


5. Enseñar en diciembre es enseñar desde el corazón

Fin de año no es para “cerrar fuerte”, es para cerrar presente. Para acompañar procesos, no presionar resultados.

Cuando un instructor enseña desde esa sensibilidad, sus alumnos no solo llegan fuertes a enero… llegan en paz, conectados, agradecidos y listos para empezar un nuevo ciclo.


Crea clases más humanas, más conscientes y más tuyas

En The Pilates School, formamos instructores que enseñan con técnica, pero también con corazón. 


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