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¿Cómo manejar la hipermovilidad en tus alumnos?

11 sept
2 min de lectura

Cuando vemos a un alumno que se mueve con facilidad, que tiene rangos amplios y parece llegar más lejos que el resto sin demasiado esfuerzo, es fácil asumir que el problema está claro: le falta fuerza.


Entonces aparece la respuesta automática. Más banda. Más muelle. Más resistencia.


Pero vale la pena detenerse un momento y mirar con más atención. Si esos hombros viven cerca de las orejas, si la escápula no encuentra estabilidad, si la respiración es superficial o si el cuerpo depende constantemente de compensaciones para sostener el movimiento, la pregunta cambia: ¿qué estamos fortaleciendo realmente?


Hipermovilidad no es lo mismo que control


La hipermovilidad puede ser engañosa. Desde fuera parece una ventaja. Desde dentro, muchas veces se experimenta como falta de estabilidad. Hay rango, sí, pero no siempre existe la capacidad de sostenerlo con control.


Por eso, cuando añadimos resistencia sin haber organizado primero el cuerpo, corremos el riesgo de reforzar patrones que ya son poco eficientes. La fuerza, por sí sola, no corrige una desorganización. En muchos casos, simplemente la amplifica.


En personas con laxitud articular, esto puede traducirse en más compensaciones, más tensión en estructuras periféricas y, con el tiempo, más molestias asociadas al esfuerzo de sostener un cuerpo que aún no encuentra referencias claras de estabilidad.


Antes de cargar, organizamos


En estos alumnos, el orden importa. Antes de pensar en aumentar la resistencia, necesitamos construir una base más sólida: una respiración eficiente, una alineación comprensible y una mejor conciencia del centro.


Necesitamos que la persona pueda reconocer dónde está su escápula, cómo se organiza su pelvis y qué significa realmente estar estable durante el movimiento. Puede parecer un trabajo menos espectacular o menos intenso, pero suele ser mucho más profundo y transformador.


Porque la estabilidad no es rigidez. La estabilidad es la capacidad de sostener el movimiento sin perder referencias.


Enseñar a sentir antes que a empujar


Con alumnos hipermóviles, el mayor desafío rara vez es lograr que se muevan más. Con frecuencia, el verdadero trabajo consiste en ayudarles a moverse menos, pero con mayor calidad.


Aprender a permanecer en un rango donde existe control puede ser mucho más valioso que alcanzar el rango máximo disponible. Es ahí donde el cuerpo empieza a desarrollar confianza, coordinación y una sensación más clara de sostén.


Cuando esa base está construida, la progresión tiene sentido. La resistencia deja de ser una estrategia para compensar y se convierte en una herramienta para desarrollar fuerza de manera más eficiente.


No es más resistencia. Es una mejor base.


Como instructores, comprender esta diferencia cambia por completo la manera en que acompañamos a los alumnos con hipermovilidad. Dejamos de perseguir amplitud y empezamos a desarrollar estabilidad consciente.


Porque el objetivo no es ver cuánto puede moverse un cuerpo. El objetivo es que pueda sostener ese movimiento con seguridad, control y confianza. Y muchas veces, ese proceso empieza haciendo menos de lo que creemos necesario para poder construir mucho más a largo plazo.

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