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Por qué muchos runners siguen lesionándose

  • hace 10 minutos
  • 3 min de lectura

Correr está de moda y cada vez es más frecuente que lleguen alumnos al estudio preparándose para una carrera, entrenando para un medio maratón o simplemente intentando incorporar el running a su rutina. También es común que muchos lleguen después de haber empezado a correr por su cuenta y ahora presenten molestias en la rodilla, la cadera o la espalda baja.


Y es ahí donde nuestra labor como instructores cobra especial importancia. Porque aunque alguien se defina como runner, su cuerpo sigue necesitando lo mismo que cualquier otro: organización, estabilidad y control para moverse de manera eficiente.


Correr no es solo resistencia. Es fuerza.


Hay algo que pocas veces se explica con claridad: correr no es únicamente un desafío cardiovascular. Cada zancada implica una demanda importante de fuerza. El cuerpo absorbe entre dos y tres veces su peso corporal en cada apoyo, y lo hace sobre una base relativamente pequeña, en movimiento y a gran velocidad.


El pie recibe el impacto, la rodilla lo gestiona, la cadera lo transmite y la columna organiza todo el sistema para que la energía pueda distribuirse de forma eficiente. Cuando esa cadena no está preparada para asumir la carga, el riesgo de lesión aumenta. Y no hablamos de casos aislados. Las lesiones relacionadas con la carrera son una realidad frecuente entre corredores recreativos y experimentados.


Por eso vale la pena hacerse una pregunta: ¿el cuerpo está realmente preparado para correr o simplemente está corriendo?


Primero fuerte. Luego rápido.


Muchas personas empiezan a correr con la intención de ponerse en forma. Sin embargo, desde una perspectiva de movimiento, el proceso suele funcionar mejor al revés: primero construir un cuerpo fuerte y organizado, y después exponerlo a las demandas repetitivas de la carrera.


Es precisamente ahí donde Pilates se convierte en un gran aliado. No porque sustituya el running, sino porque ayuda a crear las condiciones físicas necesarias para practicarlo de una manera más segura y eficiente.


El pie: el inicio de todo


En la carrera, todo comienza en el pie. Esta estructura compleja, formada por huesos, articulaciones, músculos y miles de terminaciones nerviosas, es la encargada de dialogar con el suelo en cada paso y transmitir información constante al sistema nervioso para ajustar estabilidad, equilibrio y fuerza en fracciones de segundo.


Cuando el pie pierde capacidad de respuesta, cuando la musculatura intrínseca no participa o cuando falta conciencia sobre cómo se distribuye la carga, el impacto asciende por la cadena cinética sin demasiados filtros. Y como instructores, tenemos la oportunidad de intervenir mucho antes de que aparezcan las compensaciones o las molestias.


Lo que Pilates aporta al runner


Pilates puede ayudar a desarrollar un centro más funcional, una pelvis capaz de estabilizar con eficiencia, una columna que distribuya mejor las cargas y unos pies que participen activamente en el movimiento en lugar de limitarse a recibir impactos.


No convierte a una persona en corredor. Pero sí puede ayudarla a convertirse en un corredor más eficiente, más consciente de cómo se mueve y menos vulnerable a las lesiones que suelen aparecer cuando la preparación física no acompaña las exigencias de la actividad.


Tu mirada importa


Si tienes runners en tus clases, el objetivo no debería limitarse a fortalecer las piernas. También implica enseñarles a organizar el movimiento desde el centro, a generar apoyo desde el pie, a distribuir mejor las fuerzas y a comprender que la carrera empieza mucho antes de que den el primer paso.


Porque no enseñamos deportes. Enseñamos cuerpos que después participan en ellos. Y cuando esos cuerpos están mejor preparados, cada zancada deja de ser una fuente potencial de sobrecarga y se convierte en una expresión más eficiente de fuerza, control y movimiento.


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